Wednesday, June 15, 2011

LA MÁS JOVEN

VIII escenas cortas inspiradas en J'étais dans ma maison et j'attendais que la pluie vienne de Jean Luc-Lagarce.

Personajes

La más joven
La mayor
El hermano


I

La más joven: ¿Cuántos días me quedarán  en casa? ¿Cuántas noches? ¿Cuánto tiempo?

La mayor: Mucho. Hasta que el hermano mejore nadie puede salir. Hay que ayudar a mamá.

La más joven: Déjame verlo.

La mayor: No, puedes enfermarte.

La más joven: Entonces me voy.

La mayor: Mamá se preocuparía. Tú ayudas en otras cosas.

La más joven: Lavar paños calientes, fregar el suelo,  tender las camas. Si me voy trabajaré duro para comprar medicinas.

La mayor: Las medicinas son caras. El hermano no durará mucho. Después te podrás ir.

La más joven: Llevo más de cuatro años esperando a que el hermano mejore. Pero no aguanto más.

La mayor (la besa): Esta bien. Te dejaré verlo tan siquiera una vez.




II

Un cuartucho. El hermano tirado en una cama coja.

El hermano: ¿Eres feliz mi pajarillo?

La más joven: Todas somos felices cuando estás aquí.

El hermano: ¿Cómo estás tú mi niña, la pequeña? Nadie me dejó verte cuando me trajeron.

La más joven: Bien, muy bien. Me distraigo en la casa. Me gusta el olor de la casa. Me divierto. No me dejaron verte porque yo hablo mucho. La madre piensa que mareo a las personas.

El hermano ríe. Se atraganta con un poco de flema.

El hermano (a media voz): Cuando mejore un poco podríamos correr como antes, los dos juntos.

La más joven: Te curarás. Tenemos buenos médicos y medicinas. Yo te espero.

Le da un beso tierno en la mejilla.


III

El cuarto de baño. La mayor lava al hermano con un jarrito de aluminio hendido.

El hermano: ¡El agua está helada!

La mayor: Está buena para ti. No hay más carbón. No hay nada en la casa. Sólo olor a enfermo. Cuando te fuiste desapareció todo el dinero de la madre. Estuvimos dos días sin comer. Bañándonos con agua más fría que esta, llorando a toda hora. Nunca hemos vuelto a ser felices. Siempre la misma agonía, el mismo olor a húmedo, a tabla vieja. Despierta, trabaja, come si se puede, acuéstate hasta el otro día. No hay médicos, ni medicinas y tú te quejas del agua todo el tiempo, sin saber que ella, la más joven, cambia su cuerpo por un poco de carbón para calentar tu agua y nadie lo sabe. Nadie pregunta de dónde sale. Disculpa hermano, no hay más carbón. Te frotaré sólo las partes necesarias y después te pondré bajo la colcha.       
 

IV

La más joven sale del cuarto del hermano.

La más joven: El hermanito ha muerto.                                   


V

La más joven besa la almohada del hermano.

La más joven: Le dije que me iría.

La mayor: Fuiste tú. Pobre hermano.

La más joven: Estaba triste. Quería que fuera a comprarle medicinas y a vivir mi vida lejos de este olor. Me lo repitió muchas veces. Hasta dijo que hablaría con la madre.

La mayor: Pobre hermano. Estaba mal.

La más joven: Fue su última voluntad.



VI

La mayor desarraja la taquilla del hermano. Le cae encima un mazo enorme de cartas selladas aplastándola como una catarata.

La mayor: Pobre hermano.


VII

Flashes simultáneos, algo turbios, del hermano diligentemente sumergido en tráfico ilícito (de su cuerpo, mente, alma, corazón) mientras la mayor abre una esquela.

Voz en OFF (habla el hermano): No pasa nada. Estoy mejor que nunca. Hay que salir, hay que ver el mundo. Todas sus puertas a mis pies. Un trabajo decente, una buena remuneración. He regresado mal por algún catarro, un fuerte dolor de cabeza, pero no he hecho nada de lo que pueda arrepentirme.



VIII

Al otro lado, la más joven sonríe entusiasmada, y abre la puerta del portón.




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