Tuesday, June 28, 2011

CHAPALA




(Fragmento de novela)

Por Eduardo Rodríguez Solís

Era una camioneta de velocidades. Quizás 52. A los lados tenía un forro con tiras que semejaban madera. Esta parte era medio amarillenta. Lo demás, lo que era de metal, era gris. Gris rata.
La habían adquirido en una subasta organizada por un establecimiento gubernamental. Jalaba bien y subía como un tanque. Tenía tres asientos y un espacio atrás que servía para poner cosas. Debajo del piso, estaba la llanta de refacción. En esa camioneta se iban a trepar.
Todos decían que se volverían millonarios. Tenían el mapa que los llevaría al escondite de Juan Chapala. Ahí estaba el cofre que contenía los centenarios de oro puro.


         II

Cuando nació Juan Chapala, su madre por poco se muere de tanto dolor. El chamaco trataba de salir a la luz del mundo de cabeza y eso era muy difícil para una mujer tan delgada como ella.
El doctor metió las manos entre las piernas para darle una vuelta de campana a Juan Chapala, pero no pudo entrar. No había dilatación suficiente sino una terrible oscuridad como la que se esconde en las mandíbulas de un cocodrilo.
Gritaba la madre como poseída por el demonio, y Juan Chapala se complacía en alborotar el vientre materno, no gritaba porque Dios no le daba permiso... Se movía a la derecha y a la izquierda, tanteando las paredes de su cueva, su matriz o lo que fuera, que estaban solidificadas como los muros de un viejo castillo... piedra y lodo, con muchos candados.
A pesar de los sinsabores, Juan Chapala pudo salir con éxito de su agujero, su ratonera, y recibió una nalgada de bienvenida y lloró para anunciar su llegada, mirándolo todo…listo para conquistar.
Chapala fue uno de los que se alistó bajo las órdenes del general Rufino Gutiérrez Bedoya. Cuando los alzados acorralaron a Gutiérrez Bedoya y su tropa en el Cañón del Cristo Nuevo, Juan Chapala se escondió detrás de las rocas. Ahí estaba él, abrazando el cofre del dinero.
Los balacearon a todos, dándoles tiros de gracia en la mera frente. Juan Chapala pudo ver cómo volaban sesos y pedazos de hueso. Vio lluvia de sangre. Imaginó que las almas de los compañeros y del general Gutiérrez Bedoya ascendían al cielo.
--Alguna vez regresarán –dijo. Y tuvo entonces la idea de guardar el tesoro.
--La mitad es del jefe y lo demás debe dividirse entre los veintiséis que somos. Yo tomaré mi parte y el resto se quedará intacto  –dijo, terminando de contar los centenarios.
--Cuando regresen a este mundo, festejaremos –comentó después.
Echó sus monedas en una bolsa de cuero. Cerró el cofre y con un cuchillo raspó la madera para dejar grabada la siguiente inscripción: “Centenarios de Rufino Gutiérrez Bedoya.”

III

--¿Y quién fue Juan Chapala? –preguntó María, la más joven de las tres mujeres.
Ni Pedro ni Alberto ni Elena ni Eloísa supieron qué responder, aunque intuían a qué se refería. Ser, no ser. Habían sido amigos por mucho tiempo, asistido a la escuela juntos, recibido clases de español y francés, aprendido dos versos de la Marsellesa de memoria:

                 “Vamos niños de la patria...
                               El día de la gloria ha llegado...”

Todos sabían a qué se dedicaba Juan Chapala, pero lo otro se les escapaba de las manos. Cantaban el himno en las mañanas, en medio de los altos árboles y la tierra del patio. Lo entonaban con mucha pasión, como si fuera el himno nacional, aunque ni siquiera sabían el significado de las palabras.
Un día, estando todos formados ante la bandera azul, blanca y roja, Mauro, el conserje, se metió a explorar una parte clausurada al costado de la escuela, donde había una alberca que pocas veces se limpiaba. Allí descubrió algo extraño flotando entre las aguas turbias, tomó un palo y removió el caldo. Enseguida lo sacó. Era el cuerpo de un compañero. Todos pensaban que se había ido de vacaciones a Veracruz, con sus abuelos.
Su nombre completo era Mauricio Santos y le gustaban mucho las güeras. Tenía la costumbre de subirse a los árboles para ver a las encantadoras muchachitas doradas. Pero ya se había ido para siempre, sin haber hecho la primera comunión, sin conocer el misterio del amor, sin haber experimentado lo que uno siente frente al cabello rubio.
Los camilleros se llevaron su cuerpo cubierto, atravesando los largos pasillos de mosaico rojo. Los niños dejaron de jugar y otros salieron de los salones para sumarse a la procesión. Todo el mundo parecía anonadado.
Como quien no quiere las cosas, Pedro sacó una hoja de papel amate que guardaba en el bolsillo y escribió: ¿Quién soy? Retrato hablado de Pedro Escamilla Pérez.
Nací en la ciudad de México. Tengo treinta y dos años. Terminé mi Secundaria e hice un año de Preparatoria. Me gusta el arroz con mole, y la nieve de vainilla. No estoy casado ni tengo hijos. Mis sueños son imposibles. Y siempre ando de aquí para allá con cara triste. Cuando voy al cine me quedo dormido a la mitad de la película, y luego me tienen que contar la historia. Me gustan los animales, pero prefiero vivir lejos de ellos... Soy alto y delgado, pero tengo mi pancita. Me encanta la ropa de color azul y calzar tenis.
A Alberto hubo que ayudarlo. No se le ocurría nada. Pedro tomó la iniciativa y le arrebató el papel.
--Dime tu nombre –dijo.
--Alberto Juan –contestó.
--Tenemos que poner nuestros nombres completos.
--Bueno, me llamo Alberto Juan Ortigoza Lara.
--¿Dónde naciste?
--En San Luis Potosí, en el rancho de mis abuelos, “Rancho Arriba”. Tenía una barda muy alta, con dos portones. El de los árboles y el del pozo. Debajo de la loma estaba la otra parte del rancho. La llamábamos  “Rancho Abajo”...
Alberto Juan pensó en aquellos tiempos, cuando caminaba por los alrededores del “Rancho Arriba”. La fina arenilla se levantaba con el viento. El aire frío del norte le picaba la cara.
Allí fue que encontró al caballo blanco, un verdadero caballo salvaje. Quiso acercarse a él, le suplicó que se quedara quieto.
--¿Cuántos años tienes?
--Treinta y dos.
Alberto lo miró atentamente.
--La vida tiene sus problemas, piedras que uno encuentra en el camino, piedras grandes que no se pueden evadir. Uno se queda a la deriva.
--Respirar varias veces, muchas veces. Respirar es como una medicina.
--Alberto, hay que seguir con los apuntes –se escuchó la voz de Pedro.
Alberto suspiró:
--Terminé la carrera de arquitecto, pero nunca escribí la tesis. Me gusta el helado de limón. Estuve casado con una bailarina de ballet, una estudiante. Oh, y sueño en colores aunque los especialistas digan que uno sueña en blanco y negro. Río mucho, soy así, un poco simple, un poco cándido. No me gusta ir al cine, porque la oscuridad “me da cosa”, me altera, me incomoda. Me encantan los gatos, porque son misteriosos…miauuuuu….
--¿Quién se murió? –preguntaron Pedro y las muchachas.
--Aquel, aquel gato murió de hambre en el balcón.
Alberto recordó que la casa era enorme. Tenía tres pisos y la gran azotea, que era el territorio de los gatos. La planta baja, como un museo. Había muchas esculturas de bronce con imágenes de ángeles y mujeres exóticas.
Las paredes permanecían llenas de cuadros que presentaban pasajes de la vida de Jesús...En la casa, se respiraba santidad... El padre, vestido siempre de negro, rezaba en voz muy baja, dando gracias a los santos por los alimentos recibidos.
Los ojos de Alberto se llenaron de lágrimas…
--¿A quién le interesa lo que hemos hecho y lo que no?
--Lo que hacemos es importante.
--Es como dejar huellas en el camino.
--Es decir “aquí estamos”.
Alberto revisó lo que estaba anotado en el papel amate, la Tierra Prometida, antesala del paraíso.

IV

Estaba amaneciendo. Pedro le pasó el papel amate a las mujeres y Elena ofreció dar un retrato escaso de sí misma.
Se apellidaba Pérez Esparza. Había nacido en Acapulco y tenía treinta y un años. Era contadora pública. Le gustaba la comida española, particularmente la paella, y la nieve de mamey. Soñaba con viajar a otros planetas. Amaba los peces de colores y alejarse de este mundo. También disfrutaba el humo del tabaco que subía hasta las nubes.
--Te has puesto melancólica –dijo Alberto.
--Sí, -afirmó Elena-, creo que nadie puede huir de la melancolía. Mira al propio Juan Chapala... se quedó allí, agazapado, abrazando aquellas partículas doradas, melancólicas esparcidas por todos lados. Soy chaparra, pero bien proporcionada. En una multitud, desaparezco, me confunden con una niña que vibra al son de la tierra, una especie de descarga eléctrica. La vibra es algo caliente que te entra por las puntas de los dedos (de los pies o de las manos) y te corre por el cuerpo, hasta que llega al corazón.
Elena recordó los árboles viejos del patio de su casa, inundados de nidos de pájaros y ardillas. Pero María la interrumpió, no quería ser la última en retratarse esa mañana.
Sus apellidos eran Eustaquio y Ponce de León. Eustaquio, de Bengala y buscapiés. Ponce de León, de alcurnia. María confirmó que era oriunda de Metepec, y que tenía veintinueve años.
--Soy secretaria bilingüe. Tengo mi diploma. Me gusta el menudo picante. Y de las nieves, me inclino por la de fresa. Soy soltera y me he acostado con tres hombres. Pero esas experiencias no me han parecido ni fu ni fa. Sueño que soy una mariposa que, cuando quiere, se transforma en una muchacha normal...Por eso traigo estas mariposas de plástico en el pelo, que recuerdan mi personalidad nocturna. Detesto las hormigas, sobre todo las que trabajan sin descanso, pero amo el teatro… ¿Quieres provocar a Tláloc? ¿Quieres provocar la lluvia, la tormenta? Camina por el pueblo y solicita a una madre el fruto de su vientre... Que llore, que gima... Que provoque a Tláloc... Corre por las calles y busca una doncella. Llévatela hasta el monte y mátala…Que llore, que gima... Que provoque a Tláloc... mmmmmm mariposa, hermana del viento... Eloísa… ¿dónde se metió Eloísa?
--Estoy aquí, Mariposa, me llamo Eloísa Mendiola Mendiola. Mi padre se casó con una de sus primas, un gran escándalo. Se veían en una casa abandonada que estaba frente a la iglesia de Santa Julia. Él entraba por la puerta principal y ella entraba por la de servicio. Se amaban con locura, con rabia, con pasión. Y de su entrega absoluta surgió Eloísa, la niña más bella del barrio. Terminé la carrera de diseño gráfico. No tomo helado, de ningún tipo, ni me he casado, pero me han perseguido intensamente...Me gusta oler el mar, y también los marineros. Hoy estoy triste y feliz a la vez, imagino que así se sentía Juan Chapala. Se me ve cabizbaja, se me ve contenta. No voy al cine, es mejor la televisión. En el cine no puedes cambiar canales. Entras y ves sólo una película. Mi cuerpo es atlético porque levanto pesas. Me gusta lucir folklórica... como que soy mexicana, y de hueso colorado...

 
Eduardo Rodríguez Solís (D.F.) ha publicado libros de teatro, cuento y novela. Fue el primer editor de la revista Mester, del Taller de Juan José Arreola. Su cuento San Simón de los Magueyes ha sido premiado y llevado al cine por Alejandro Galindo, con guión de Carlos Bracho. Su obra de teatro Las ondas de la Catrina ha sido representada en muchos países, así como en Broadway, New York. Actualmente vive y trabaja en Houston, Texas. (erivera1456@yahoo.com)

Monday, June 27, 2011

LA LECTURA Y YO

                
                            

Por María Rementería

 1.- (La niña María)

     Si al cabo de los años que he vivido alguien me preguntara qué cosas han tenido gran influencia en mis sentimientos, diría que después de la ternura y la abnegación de mi madre y la generosidad y el ejemplo de mi padre estaría sin lugar a dudas la lectura.
    Es por eso que siempre que puedo trato de despertar en mis estudiantes el amor, la avidez por los buenos libros. Aun hoy, después de largos años de vida, recuerdo hermosos poemas que con simples palabras y sin complicación del lenguaje dejaron en mi mente el deseo de ser mejor.
    Quiero compartir algunos que no por sencillos dejan de ser profundos y que tanta falta hacen a nuestros niños, nuestros jóvenes e incluso a los adultos.


 Rosita y las flores.

Jazmín y clavel tomó
Rosita en vergel lozano
Y en su diminuta mano
Largo rato los guardó.

 Luego la niña aspiró
En sus dedos seductores
El perfume de ambas flores
Y así aprendió por los menos
Que la unión con seres buenos
Nos hace siempre mejores.


María Rementería es madre y maestra, una verdadera inspiración para sus hijos. Trabajó veintiséis años en Cuba como ingeniera en controles automáticos, ganando múltiples reconocimientos. Actualmente enseña español a niños y adolescentes en Catholic Charities of the Archdiocese of Galveston-Houston.

EUFEMISMOS BÉLICOS

       


       Por Eduardo Barrios, S. J.


        Las guerras, justificadas o no, nunca tienen buena cara. Se procura mejorarles el rostro con un maquillaje de términos eufemísticos. Veamos cómo la entidad guerra se manifiesta en su cruda realidad y su representación maquillada:

1) En vez de la escabrosa palabra “guerra”, se prefiere la expresión “conflicto armado”.
2) Cuando comienza la “pelea”, se dice que se abren las “hostilidades”.
3) Cuando los hombres están peleando, se sugiere que han “entrado en campaña”.
4) A los muertos se les designa como “bajas”. O también como “cuerpos en fundas plásticas”. Luego, en vez de pasar a fosas comunes o individuales, se convierten en “estadísticas”.
5) A los disparos les dicen“golpes” (en inglés, “strikes”o “hits”, como en el baseball).
6) Los edificios por atacar se llaman “objetivos”.
7) Al aniquilamiento de los jefes enemigos se le denomina “decapitación de la cúpula.”
8) A los soldados del bando contrario se les instruye sobre el modo de rendirse para evitar “destrucción”, es decir, ser “masacrados”.
9) Las armas no resultan“mortíferas”, sino “letales”.
10) Los soldados no “matan” a nadie; “dan en el blanco”. Hay términos más eufónicos que matar. Se dice, “liquidar”, “neutralizar”, “eliminar”.
11) Los ataques al ejército enemigo pueden presentarse como procesos para “ablandar resistencia”.
12) Cuando por error unos soldados disparan contra compañeros, éstos mueren bajo “fuego amistoso”.
13) Cuando uno de los bandos en conflicto no ha dejado títere con cabeza, entonces “se ha restablecido la paz”.

De donde se colige, transformando el refrán, que “la guerra, aunque se vista de seda, guerra se queda”.


Eduardo Barrios es escritor y sacerdote de la orden jesuita. Ha trabajado como consejero en el Colegio de Belén y celebrado misas en varias parroquias de la ciudad de Miami. Actualmente oficia en St. Raymond Catholic Church en Coral Gables y escribe artículos controversiales para El Nuevo Herald. (ebarriossj@gmail.com)



Sunday, June 26, 2011

OFRENDAS

                         


         Escribir una historia interminable, encuentros fortuitos, impresiones que generan respuestas instantáneas, meditaciones, ideas que aparecen condensadas, se diluyen menos en nuestra cabecita. Amaneció. Mi ofrenda del día: confiar, poner una sonrisa en los labios de Dios. Su mano en mi hombro, todo marcha bien, es un largo camino de aprendizaje, búsquedas constantes sin metodología, una fuente que nos endulza el corazón, que lo resguarda, su presencia en las cosas invisibles. El amor bueno sana, recompone, nos alegra, el amor desprendido. Yo debería aprender a amar así, sin esperar nada a cambio. Elegir las palabras que el otro necesita, combinarlas en un pedazo de papel, desaparecer en Dios, en mis sueños hechos realidad. Tú apareces y desapareces también como un rabo de nube, un sonido intermitente, casi no recuerdo su interpretación, quizá se convirtió en un sueño ajeno, pasajero, una pincelada, un milagro. Dios me dio la oportunidad de conocer, qué privilegio, qué imposibilidad de definir, colores, cielo, brisa congelada, qué escasa la teoría de la evolución ante tanto mar, tu impulso creativo, tanta fe.

Friday, June 24, 2011

SPANISH TEACHER NEEDED


                  

     ¿Escribiste el anuncio para mí? Lo colgaron en craigslist.org el jueves pasado, a la 1:26 PM. Los jueves estabas tú, sólo tú. El jueves, mi día preferido, una gota de esperanza, qué más puedo pedir, verte, mi consuelo, una pequeña resurrección. Dios es grande, infinito, misericordioso. Uno danza a solas como Cenicienta, aunque el trabajo sea escaso y el costo del alquiler suba, sabemos que hay un príncipe azul montado en su caballo, el príncipe del mundo que vendrá a rescatarnos. Caminar junto a Dios es aventura constante, los días ordinarios se convierten en acción de gracias.
      Clases de español, casas privadas, católicas, círculos infantiles. Mis alumnos, inolvidables. Cuánta inteligencia, inocente, fresca, contagiosa, natural. Tú eres un bebé de muchos años. Se me quiere salir el corazón. Gracias por estar allí, en todas partes. No hay barreras en Dios, él me envió a ti, utilizando medios simples, insospechados. Como dice abuela, Dios nos da cordel. Enséñame el español que escribes, quiero aprender a utilizar palabras nuevas: gracias, lo sé, no fue mi intención molestarte, sabes que te aprecio. Enséñame a llamarte por teléfono cada 21 de Octubre o cada martes antes de Thanksgiving Day. Enséñame a leer tu pensamiento, las palabras que no dices.


Thursday, June 23, 2011

LEYENDAS DE BILL (II)

(El Rey Lear – Romeo y Julieta) (Dos actos)
Adaptación para cuatro actores, de Eduardo Rodríguez Solís

Personajes:
Actor 1
Actriz 1
Actor 2
Actriz 2          


ACTO SEGUNDO. APARECEN LOS CUATRO ACTORES.

ACTOR 1: Descansados, frescos como una lechuga, ya estamos aquí.

ACTRIZ 1: Hemos descansado… Hemos tomado café… Hemos repasado el libreto…

ACTOR 2: Estamos listos para continuar.

ACTRIZ 2: Ahora, como todos saben, aparece lo bueno…

ACTOR 1: “Romeo y Julieta”, la famosa tragedia de Shakespeare.

ACTRIZ 1: Contamos la historia en un abrir y cerrar de ojos. Una representación tan larga y que requiere un gran número de actores…

ACTOR 2: La hacemos llegar al público en media hora, con dos actores y dos actrices solamente.

ACTRIZ 2: En los tiempos de William Shakespeare está obra se representó utilizando puros hombres. Romeo era hombre y Julieta era hombre también…

ACTOR 1: Explicamos… Las autoridades no veían con buenos ojos todo el teatro que hacía Shakespeare. Alegaban que en su teatro, que se llamaba Teatro El Globo, había muchos desórdenes antes y después de las funciones.

ACTRIZ 1: Lanzaron un decreto para que en todos los teatros de la región no participaran mujeres…

ACTOR 2: Pero aun  así se tenía que representar “Romeo y Julieta” y la Julieta la hacía un actor.

ACTRIZ 2: ¿Qué les parece? La ley es la ley.

ACTOR 1: Bueno, ahora que ya estamos listos…

ACTRIZ 1: “Romeo y Julieta”…

ACTOR 2: Capuleto y Montesco son los nombres de dos familias de Verona en las que existen antiguas discordias.

ACTRIZ 2: La enemistad es mortal. No pueden encontrarse Capuletos y Montescos sin que haya un cruce de malas palabras y hasta derramamiento de sangre.

ACTOR 1: Los choques son frecuentes, perturbando gravemente la tranquilidad de Verona.

ACTRIZ 1: El veterano Capuleto ofrece un baile, al que son invitados nobles caballeros y damas hermosas.

ACTOR 1: A la gran fiesta asiste Rosalina, la desdeñosa amada de Romeo, hijo y heredero de los Montesco.

ACTRIZ 1: Aunque resultaba muy peligroso para un Montesco estar allí, Benvolio persuade a Romeo a que asista enmascarado…

ACTOR 2: Así puede ver a Rosalina, y compararla a otras mujeres.

ACTRIZ 2: Poca fe tiene Romeo en las palabras de Benvolio, pero es más fuerte su amor por Rosalina…

ACTRIZ 1: Rosalina, que lo desdeña, sin corresponder a su amor. ¿Por qué los hombres son así?

ACTRIZ 2: Romeo, Benvolio y Mercurio entran al recinto, enmascarados.

ACTOR 2: Bailan, bailan, bailan con las damas de noche. Entonces Romeo la ve, como un claro de luna o un nocturno de Chopin.

ACTOR 1: Romeo hace alabanzas. Él sí que conocía el corazón de las mujeres. Lo malo es que hablaba muy alto este Romeo, y Tibaldo reconoce el timbre de su voz.  

ACTOR 2: Quiere apalear a Romeo hasta dejarlo muerto.

ACTOR 1: ¡Qué imprudencia, qué imprudencia! Romeo vigila a la dama que tanto le gusta. La toma de la mano, la besa.

ACTRIZ 1: ¡Romeo! “Buen peregrino, tu devoción se muestra fina y cortés en demasía… Los santos tienen manos que pueden los peregrinos tocar, mas no besar.”

ACTOR 2: “¿No tienen labios los santos, y los peregrinos también?”

ACTRIZ 2: “Sí… Labios para la oración.”

ACTOR 1: “Oh, pues, santita mía… Oye mi oración, y concédeme lo que pido, no sea que me desespere.”

ACTRIZ 1: En esas expresiones de amor están enredados hasta que la mujer es llamada por su madre…

ACTOR 2: Psssss…Julieta…se llama Julieta, heredera de Capuleto, enemiga de Montesco por decreto… ¿recuerdas?

ACTOR 1: Yo quisiera ser Romeo…

ACTRIZ 1: Yo quisiera ser Julieta…

ACTOR 2: A veces se viven estas experiencias…

ACTRIZ 2: A veces, dos familias, que viven en la misma cuadra, no se pueden ver ni en pintura…

ACTOR 1: Esos odios parecen tan naturales.

ACTRIZ 1: Esos odios valen pura mandarina.

ACTOR 2: Claro que sí. Pura mandarina.

ACTRIZ 2: Pero, continuemos la narración, que diga, la obra de teatro…

ACTOR 1: Sale Romeo a la calle. Es medianoche.

ACTRIZ 1: Salta los muros del huerto…

ACTOR 2: Y ve a Julieta esperando en la ventana.

ACTRIZ 1: “Ay de mí”…

ACTOR 2: “Oh, habla otra vez, ángel rutilante, porque tal me pareces, como un alado mensajero del cielo, a quien no pueden los mortales mirar sin deslumbrarse.”

ACTRIZ 2: “Oh, Romeo, Romeo… ¿Por qué has de ser Romeo? Niega a tu padre, deja su nombre por mi amor… O si no quieres, júrame amor, y yo dejaré a los Capuleto.”

ACTOR 1: “No me llames por mi nombre… Llámame Amor, o cualquier otro nombre, ya que el mío me desagrada.”

ACTRIZ 2: Qué bruto. Si agarran a Romeo en el huerto de Capuleto, lo matan… Lo hacen pedacitos…

ACTOR 1: Lo queman vivo o lo cuelgan de un árbol.

ACTOR 2: “Ah, hay más peligro en tus ojos que en veinte de sus espadas… Mírame amorosamente, Julieta, y estoy a prueba de su enemistad… Preferible sería que terminase mi vida por su odio a que se prolongase sin tu amor.”

ACTRIZ 2: “¿Y cómo viniste aquí? ¿Quién te guió?”

ACTOR 1: “El amor. No soy piloto, pero si tú estuvieras más allá de los más remotos mares, me lanzaría al mar para conseguir tan gran tesoro.”

ACTRIZ 1: El rubor cubre el rostro de Julieta… ¡Qué bonito! Pero Romeo no lo ve por ser de noche…

ACTOR 2: ¡Entonces que se haga la luz! Romeo está lleno de pensamientos, necesita luz, luz, luz.

ACTRIZ 2: Se va al cercano monasterio, y le pide al fraile que los case…

ACTOR 2: “El amor de los jóvenes, más que en el corazón, está en los ojos…”

ACTRIZ 1: Terminada la ceremonia, Julieta regresa a casa a esperar a su Romeo. El día le parece interminable y fastidioso.

ACTOR 2: Mientras tanto Montesco, Benvolio y Mercurio pasean por las calles de Verona… Y se encuentran con Tibaldo…

ACTRIZ 2: Tibaldo…que quiso pelear con Romeo hace sólo un minutos.

ACTOR 1: Tibaldo acusa a Mercurio y Mercurio se defiende.

ACTOR 2: Tibaldo saca un cuchillo y lo apuñala a la vista de Romeo.

ACTRIZ 2: ¿Y qué creen ustedes que pasó? A ver, ¿qué piensa usted? ¿Qué se le ocurre? Usted…el de la gorrita verde…

ACTRIZ 1: Después de muchos alegatos, muchos gritos, mucho juicio, el príncipe de Verona pronuncia una sentencia: Romeo está condenado a vivir en el destierro.

ACTOR 2: ¿Y la pobre Julieta querría divorciarse? “Hermoso tirano, angélico demonio, paloma-cuervo, cordero con garras de lobo, corazón de serpiente con cara de flores…”

ACTOR 1: Lágrimas derrama por Romeo.

ACTRIZ 1: “Pero el hombre no es sino un montón de polvo”.

ACTOR 2: Además Romeo mató a Tibaldo, algo tenía que sufrir.

ACTRIZ 2: Julieta vive y es su esposa… Esto es felicidad…

ACTRIZ 1: Cuando Romeo se calme un poco, que vaya a despedirse en secreto de Julieta antes de marcharse a Mantua.

ACTOR 2: Más triste que la mejor telenovela…

ACTRIZ 2: Hey… Veo lágrimas en el público… Pero sólo la mitad son por la obra…

ACTOR 1: ¿Y la otra mitad?

ACTRIZ 1: ¿La otra mitad?… Por nuestras propias miserias.

ACTOR 1: Llega la noche, llena de alegría y delicias…En la mañana, el destierro, la lágrima infantil.

ACTRIZ 2: Julieta está aterrorizada…su padre le propone matrimonio. La instiga a casarse con un conde llamado Paris. Julieta prefiere beber el contenido de un frasquito.

ACTOR 1: ¿Algo mágico? ¿Un líquido celestial?

ACTRIZ 1: No… Algo que la va a hacer dormir profundamente durante cuarenta y dos horas…

ACTOR 2: No podemos esperar tanto tiempo, tenemos que terminar este asunto en media hora.

ACTRIZ 2: Meterla al panteón de la familia, hacer espacio.

ACTOR 2: Casualmente, Romeo también compra un poco de veneno mortal…

ACTOR 1: Regresa a Verona a media noche y va al cementerio…entra a la cripta… Ahí está Tibaldo… Ahí está su adorada Julieta… Romeo pide perdón a Tibaldo… besando los labios de Julieta. Se dispara el veneno.

ACTRIZ 1: ¡Oh, fortuna! Julieta despierta, encuentra un cuchillo y se lo clava en el pecho.

ACTRIZ 2: Y todo por amor. Todo por el verdadero amor…

ACTOR 2: Qué rollo tan padre…

ACTRIZ 2: Qué onda tan gruesa…

ACTOR 1: Historia de peluche… De puro peluche…

ACTRIZ 1: Yo soy Julieta…

ACTOR 2: Yo quiero ser Romeo…

ACTRIZ 2: Yo me voy a hacer un tatuaje…

ACTOR 1: Yo voy a escribir un poema…

ACTRIZ 1: Yo voy a cantar una canción…

 ACTOR 2: Yo quiero conocer Verona…

ACTRIZ 2: Yo quiero correr entre Romeo y Julieta, en la plazuela de los amantes de Verona…

LOS DEMÁS: Nosotros también queremos correr… Nosotros también queremos correr.


HACEN UNA CARAVANA. LOS ACTORES DESAPARECEN. TERMINA LA OBRA.

                                                                                                    Enero de 2011


Eduardo Rodríguez Solís (D.F.) ha publicado libros de teatro, cuento y novela. Fue el primer editor de la revista Mester, del Taller de Juan José Arreola. Su cuento San Simón de los Magueyes ha sido premiado y llevado al cine por Alejandro Galindo, con guión de Carlos Bracho. Su obra de teatro Las ondas de la Catrina ha sido representada en muchos países, así como en Broadway, New York. Actualmente vive y trabaja en Houston, Texas. (erivera1456@yahoo.com)

Wednesday, June 22, 2011

LEYENDAS DE BILL

(El Rey Lear – Romeo y Julieta) (Dos actos)
Adaptación para cuatro actores, de Eduardo Rodríguez Solís

Personajes:
Actor 1
Actriz 1
Actor 2
Actriz 2          

     ACTO PRIMERO. ESCENARIO DESNUDO. ENTRAN LOS CUATRO ACTORES.
ACTOR 1: Hoy, sea de día o de noche, los actores de este teatro, proponemos un experimento… un experimento que llamamos “Dos por uno”. Este programa es como los antiguos programas dobles que veíamos en las matinés de los cines… Una película de terror y una película musical… Y todo por el mismo boleto.

ACTRIZ 1: Aquí, en este teatro de títeres y comedia, se representan dos obras de teatro en un juego diferente. Cada pieza transcurre en media hora.

ACTOR 2: ¿Teatro compacto? ¿Teatro de cápsula? Pues, más o menos.
ACTRIZ 2: Y una cosa muy importante… Si las obras originales se teatralizan con más de veinte actores, aquí, en este teatro de títeres y comedia el juego teatral se realiza con sólo cuatro... Dos actores y dos actrices… Y no somos más, porque nuestro universo es muy chiquito… Cabe en un dedal de costura.
ACTOR 1: Gulielmus Filius Johannes Shakespeare… Ese es el tesoro de hoy. Dos obras de este dramaturgo inmortal… Gulielmus Filius Johannes Shakespeare, porque así anotaron en su acta de nacimiento… Guillermo, Hijo de Juan Shakespeare… Gulielmus Filius Johannes Shakespeare…

ACTRIZ 1: “El Rey Lear” en la primera parte y “Romeo y Julieta”, en la segunda parte. Bonito programa doble. Bonito programa teatral…

ACTOR 2: ¿Los actores? ¿Las actrices? Gente común y corriente. Gente como la que nos encontramos en el Metro o en la misa de los domingos. Gente común y corriente.

ACTRIZ 2: Pero en el Metro sólo vemos a los que tienen las bolsas de los pantalones rotas. Y en la misa del domingo, a los que tienen miedo existencial.
ACTOR 1: El miedo existencial es aquello que no nos deja dormir en paz… Siempre aparece cuando hemos hecho una mala jugada en el ajedrez de la vida.
ACTRIZ 1: El ajedrez de la vida, todo lo que hacemos… la suma eterna e infinita de los actos cotidianos.

ACTOR 2: Yo voy a la iglesia a ver a las muchachas. Todas lucen sus mejores trapos y se pintan como payaso de circo.

ACTRIZ 2: Yo voy porque me gustan los cantos. Creo que la música que escuchamos en misa es la misma que escucharemos en el cielo.
ACTOR 1: Pero el cielo hay que ganarlo. El cielo no se regala.
ACTRIZ 1: Si eres malo y te quieres ir al cielo, no te dejan entrar. En este mundo hay cámaras, fotografiando lo bueno y lo malo.

ACTOR 2: Y luego toda esa información se manda por computadora… La reciben en el cielo y la catalogan con cuidado.
ACTRIZ 2: Antes se enviaba esta información con palomas o con pajaritos de cualquier color.
ACTOR 1: Todo se enviaba a golpes de tambor.

ACTRIZ 1: Bueno… ¿estamos listos? ¿Ya podemos empezar?

ACTOR 2: Tenemos el guión en la memoria… Ahora, a repetir las palabras como pericos…

ACTRIZ 2: No. Como pericos, no… Eso sería una estupidez… Hay que decir las palabras del poeta con el corazón, lograr que nuestros sentimientos se puedan transmitir… Hay que actuar con limpieza, con sinceridad…
ACTOR 1: Si somos pericos, somos idiotas… Hay que hacer las cosas con pasión y seguir las instrucciones al pie de la letra…
ACTRIZ 1: Porque un buen actor y una buena actriz deben ser perfectos…

ACTOR 2: Pues trataremos de serlo…

ACTRIZ 2: Hay que hacer el esfuerzo. El público de hoy lo merece.

ACTOR 1: Hay que trabajar con la memoria, el sentimiento, nuestros cuerpos y la voz.
ACTRIZ 1: La memoria que traemos en el cerebrito, del tamaño de este dedo.

ACTOR 2: El sentimiento que ha de salir del alma, de la inteligencia…
ACTRIZ 2: Los cuerpos que han de moverse por todos lados… piernas, manos, gestos.

ACTOR 1: Y finalmente, la voz, que ha de escucharse con mucha claridad… La voz tiene que llegar hasta las últimas butacas del teatro.

ACTRIZ 1: A expulsar los problemas que traemos del mundo real… Quizás haya que meterlos en un costal imaginario, quedar uno limpio y perfecto para actuar.

ACTOR 2: Y antes de empezar la primera obra solicitamos a los dioses del Olimpo que nos ayuden en el trance, que nos den fuerzas para brindar al público de hoy, una buena función.
ACTRIZ 2: Porque ustedes lo merecen… para ustedes estamos hechos…

ACTOR 1: Que los dioses del Olimpo iluminen nuestro camino sobre las tablas y nos permitan ser los buenos comediantes que queremos ser.

ACTRIZ 1: “El Rey Lear” se representó alguna vez en el Palacio de las Bellas Artes, de la ciudad de México, bajo la dirección escénica del maestro Seki Sano.

ACTOR 2: Seki Sano fue un director de teatro de origen chino. Era una persona muy inteligente y creativa.

ACTRIZ 2: Añoraba emplear al actor Ignacio López Tarso para su puesta en escena, pero Bellas Artes se negó a pagar un buen sueldo a López Tarso. El papel del Rey Lear lo hizo Narciso Busquets.

ACTOR 1: Hubo cuarenta funciones y el trabajo no hizo eco. Casi, casi fue un fracaso, según la crítica local.

ACTRIZ 1: Al poco tiempo, Seki Sano, el director, murió de un infarto. Vivía en un departamento lleno de libros y libretos de teatro.
ACTOR 2: La dueña del edificio limpió el departamento. Sacó porquería y media, y arrojó por la ventana todos los libros y papeles del viejo Seki Sano.

ACTRIZ 2: Seguramente por ahí voló el libreto de “El Rey Lear”.

ACTOR 1: Estimado público… Hoy el espíritu y la inteligencia de William Shakespeare van a aparecer en el teatro.

ACTRIZ 1: Transformados, desde luego. En estos tiempos modernos son necesarias las transformaciones.

ACTOR 2: No podemos usar exactamente el lenguaje de Shakespeare. Tenemos que hacer aclaraciones… facilitar las cosas…

ACTRIZ 2: Hacer algo distinto… Y todo para el bien, entendimiento y placer de nuestro público.
ACTOR 1: Las obras se escribieron hace mucho tiempo. Shakespeare nació en 1564 y murió en 1616.

ACTRIZ 1: Escribió mucho teatro y poesía. Son famosas “Otelo”, “Hamlet”, “El mercader de Venecia” y “Sueño de una noche de verano”.

ACTOR 2: Obras escritas en un inglés muy clásico. Un inglés que hasta en Inglaterra no se entiende a veces muy bien.
ACTRIZ 2: Literatura grande, extraordinaria.
ACTOR 1: Y hablando de “Sueño de una noche de verano”, hemos de decir que por el año 1828, el compositor Félix Mendelssohn, escribió una obertura para la obra del mismo título.
ACTRIZ 1: Esa obertura incluye la famosa Marcha Nupcial, que tanto conocemos y hemos escuchado.
ACTOR 2: Un poco antes, alrededor del 1800, los hermanos Lamb convirtieron algunas obras de Shakespeare en cuentos para jóvenes.
ACTRIZ 2: Los cuales han nutrido las adaptaciones que ustedes van a ver…
ACTOR 1: Pero ya basta de tanta palabra… Dejemos que la acción ocupe su lugar en “El Rey Lear”… 
ACTRIZ 1: Que se inicia presentando a…

ACTOR 2: Lear, Rey de la Gran Bretaña, que tiene tres hijas.
ACTRIZ 2: Gonerila, esposa del Duque de Albania…
ACTOR 1: Regana, esposa del Duque de Cornval…

ACTRIZ 1: Y Cordelia, joven soltera, cuya mano se disputan el Rey de Francia y el Duque de Borgoña, que por ahí vagabundean en la Corte del Rey Lear…

ACTOR 2: ¿Qué buscarán? ¿Fortuna, inmortalidad?

ACTRIZ 2: ¿El conejo dibujado en la luna? ¿Quién sabe?

ACTOR 1: El Rey Lear envejece por día, tiene ochenta años. Ochenta primaveras. Ochenta veranos. Ochenta de todo…
ACTRIZ 1: Quiere abandonar los negocios del Estado… Quiere entregar su batuta a los jóvenes… Quiere prepararse para la muerte, que ya no debe tardar.
ACTOR 2: Llama a sus tres hijas. Aquélla que le dé más amor, recibirá mayores beneficios.
ACTRIZ 2: Gonerila, la mayor, declara que ama a su padre más de lo que puede expresar con palabras…

ACTOR 1: Lo ama más que a la luz de sus ojos, más que a la libertad y la vida…

ACTRIZ 1: Palabras propias de un amor ficticio, no del verdadero y sencillo amor.

ACTOR 2: El Rey Lear está feliz con sus explosiones de afecto, cree que le salen del corazón…

ACTRIZ 2: Como premio, le regala la tercera parte de su reino.
ACTOR 1: Luego pregunta a Regana qué tanto amor siente por él.

ACTRIZ 1: Hecha del mismo metal que Gonerila, Regana se muestra no menos apasionada y expresiva…

ACTOR 2: Todas las alegrías y deleites le parecen insípidos ante el privilegio de amar a su padre, su rey…
ACTRIZ 2: El Rey Lear se siente feliz de tener hijas tan amantes… Le concede a Regana otro tercio de su reino…

ACTOR 1: Y entonces viene lo bueno...la parte en que hay que parar bien la oreja.
ACTRIZ 1: Suenan tambores y tocan trompetas… Le toca el turno a Cordelia, su hija menor, su favorita. Las esperanzas son inmensas…

ACTOR 2: Pero Cordelia, disgustada, habla de manera clara y sencilla…
ACTRIZ 2: Cordelia ama a Su Majestad porque es su deber, ni más, ni menos…
ACTOR 1: ¿Porque es su deber, ni más, ni menos?

ACTRIZ 1: Eso dice Cordelia…
ACTOR 2: Decepcionado el Rey por tanta ingratitud, le pide que cambie sus palabras, pues está en riesgo su fortuna.

ACTRIZ 2: Cordelia corresponde, cumple sus deberes como hija.

ACTOR 1: Lo ama y lo honra, pero no quiere compartir su amor altisonantemente…

ACTOR  2: Cordelia ama en silencio.
ACTRIZ 2: Su padre no distingue la verdad de la lisonja, ni las frases falsas de las palabras buenas…

ACTOR 1: Se enfurece y regala la porción de Cordelia a sus otras dos hijas.

ACTRIZ 1: Llamando a los maridos a la corte, les entrega su reino.
ACTOR 2: Reserva para él la corona únicamente. 

ACTRIZ 2: Los viejos pierden el equilibrio con frecuencia. No saben quién dice la verdad… Y confunden las flores con los insultos…

ACTOR 1: Yo no quiero llegar a viejo. No quiero que me pase lo que le pasó al Rey Lear.
ACTRIZ 1: Uno no se ha muerto todavía y ya empiezan a aparecer cuervos por todos lados.
ACTOR 2: Perdón por el paréntesis, pero creo que hay que recordar una obra de teatro de nuestros días. Me refiero a “Los cuervos están de luto”,  una obra muy mexicana.

ACTRIZ 2: Hugo Argüelles, el autor, cuenta la historia de un viejo rico, que se está muriendo, pero que no se muere… mientras los familiares pelean por sus pertenencias.

ACTOR 1: ¿Ves? Siempre aparecen cuervos…
ACTRIZ 1: Creo que la muerte, la Catrina, manda primero a los cuervos… Después, cuando ya no hay remedio, aparece ella misma…
ACTOR 2: Pero siempre hay cuervos…

ACTRIZ 2: Cuervos aquí, y cuervos allá.
ACTOR 1: Pero volvamos a la historia… La decisión de Lear es imprudente, descabellada… Los cortesanos se llenan de dolor.
ACTRIZ 1: Nadie dice nada, excepto el Conde de Kent, que decide apoyar a Cordelia…
ACTOR 2: Irritado el Rey le dice que se calle, e incluso lo amenaza.
ACTRIZ 2: El Duque de Kent, su fiel consejero, insiste en que escuche a Cordelia, quien no le ama menos que las demás.

ACTOR 1: Pero el rey lo destierra.
ACTRIZ 1: ¡Qué buena noticia! Para Kent, mayor agonía sería quedarse…

ACTOR 2: Encomienda al cielo a Cordelia y se larga del reino.

ACTRIZ 2: Vale aclarar que es aquí cuando el Rey de Francia y el Duque de Borgoña son llamados a escena.
ACTOR 1: El segundo no quiere a Cordelia.
ACTRIZ 1: Pero el Rey de Francia le propone matrimonio.

ACTOR 2: Creo que el Duque de Borgoña es un duque acuoso, porque todo su amor se escurre como agua.
ACTRIZ 2: Con lágrimas en los ojos, Cordelia se marcha.

ACTOR 1: Mientras sus hermanas la apabullan.

ACTRIZ 1: Su corazón hecho pedazos.

ACTOR 2: Antes de lo imaginado, el Rey Lear comienza a darse cuenta del engaño…

ACTRIZ 2: Gonerila le arranca lo poco que le queda.

ACTOR 1: Y trata de evitarlo a toda costa.

ACTRIZ 1: Su padre es una carga inútil, innecesaria…

ACTOR 2: Pobre Rey Lear...

ACTRIZ 2: No, esto sucede hasta en las mejores y, desde luego, las peores familias… Puede suceder en Milpa Alta, en Xochimilco, en Iztapalapa…
ACTOR 1: La condición humana. Esa es la condición humana.
ACTRIZ 1: El conde de Kent resuelve quedarse, se disfraza de sirviente.
ACTOR 2: Dice llamarse Cayo.
ACTRIZ 2: Y de un puñetazo derriba al mayordomo de Gonerila que desafía al pobre Lear.
ACTOR 1: ¿Y qué hay del bufón haciendo bromas todo el día?
ACTRIZ 1: La guardia es inútil y costosa, dice Gonerila, sólo sirve para llenar la corte de festines y tumultos…
ACTOR 2: ¡Detestable gavilán! Piensa el viejo de su hija.  

ACTRIZ 2: Un mar de lágrimas surge…
ACTOR 1: Las cartas, la recepción, el mayordomo de Gonerila inventa una acusación.
ACTRIZ 1: Cayo le da una golpiza, y termina en la prisión.
ACTOR 2: ¡Su Majestad el Rey!

ACTRIZ 2: Discusiones, tempestad.

ACTOR 1: ¡Qué terrible confusión! ¿Por qué el rey ya no se divierte con las bromas del bufón?
ACTRIZ 1: En medio de truenos y rayos, el rey descubre al Conde como su criado Cayo.

ACTOR 2: Las bestias a sus madrigueras…

ACTRIZ 2: El dolor al corazón…

ACTOR 1: En una choza miserable, entran el rey y el bufón.
ACTRIZ 1: ¿Y qué ven allí, la sombra de un duende o quizá de un mendigo?
ACTOR 2: La cabeza del rey es un puro desatino.
ACTRIZ 2: Pero el Conde de Kent tiene influencias.
ACTOR 1: Y le cuenta los sucesos a Cordelia, con mucha paciencia.

ACTRIZ 1: La brava mujer se embarca sin falta. Ganar el reino de vuelta es una acción muy alta.

ACTOR 2: Cuando la joven llega a Dóver, el Rey Lear se ha escapado, los soldados de Cordelia lo encuentran extraviado.

ACTRIZ 2: En brazos de la hija el padre florece, llega entonces la paz que ambas almas merecen.

ACTOR 1: Pero dejemos al anciano Rey Lear con su amante hija, Cordelia, mientras supera el dolor causado por las otras hijas. A propósito, ¿qué pasó con ellas?

ACTRIZ 1: Falsos monstruos, traicioneras.
ACTOR 2: Se cansan de los maridos, volviéndose sendas fieras.

ACTRIZ 2: Una de ellas enviuda pronto y decide contraer nuevas nupcias.

ACTOR 1: Es Regana, y la celosa Gonerila se deshace de su hermana.

ACTRIZ 1: Terminando al poco tiempo ella misma encarcelada.

ACTOR 1: Muere el Rey, y luego le sigue a la tumba su leal consejero…
ACTRIZ 1: Y así acaba esta tragedia de pasión y desafueros.
ACTOR 2: Y para cerrar con broche de oro la representación… ¿qué les parece si sacamos algo del libreto original de Shakespeare? Escena tres, acto cinco…

ACTRIZ 2:  Habla el rey ante el cuerpo de Cordelia.

ACTOR 1: Aullad. Aullad, aullad, aullad… ¿Sois acaso de mármol? Si yo tuviese vuestros ojos y vuestras lenguas, los usaría de tal modo que haría estallar la bóveda del firmamento… La he perdido para siempre… Yo sé cuándo una persona está muerta y cuándo está viva… Mi hija está insensible como la tierra… Dadme un espejo… Si su aliento lo empaña, será una prueba de que mi hija vive aún…

ACTRIZ 1: Palabras de William Shakespeare…
ACTOR 2: Qué barbaridad… Lo que traen las tragedias de Shakespeare.

ACTRIZ 2: Grandes verdades y grandes mentiras.

ACTOR 1: El público joven entiende, seguro que entiende.

ACTRIZ 1: Que los dioses te oigan.
ACTOR 2: Ahora tenemos que salir para estirar las piernas, tirarnos al suelo, descansar un poco… ver el sol y las nubes… ver los pájaros volar.
ACTOR 1: Revisar el libreto de la siguiente obra… Revivir la memoria.
ACTRIZ 1: Y que fluyan las palabras como un arroyo claro…nuestras historias y leyendas.
ACTOR 2: A tomar un poco de café caliente… Con azúcar, con un poco de leche… Y que nuestro organismo reciba una caricia…
ACTRIZ 2: Que el cuerpo se tranquilice…
ACTOR 1: Como lo exigen los mecanismos del actor.
ACTRIZ 1: Así es el juego.
ACTOR 2: Miremos entonces a los ojos de este público…
ACTRIZ 2: Con esa luz llenaremos nuestros poros.

LOS ACTORES SALEN DE ESCENA. TERMINA EL ACTO PRIMERO. INTERMEDIO.
Eduardo Rodríguez Solís (D.F.) ha publicado libros de teatro, cuento y novela. Fue el primer editor de la revista Mester, del Taller de Juan José Arreola. Su cuento San Simón de los Magueyes ha sido premiado y llevado al cine por Alejandro Galindo, con guión de Carlos Bracho. Su obra de teatro Las ondas de la Catrina ha sido representada en muchos países, así como en Broadway, New York. Actualmente vive y trabaja en Houston, Texas. (erivera1456@yahoo.com)