Monday, February 25, 2013

GARABATO No. 4


Rodrigo, 4th Grade (WITS student): Criatura filosa
 
 
 
 
Por Eduardo Rodríguez Solís

 
      Esos seres que deambulan por ahí, que viven en la desesperanza, en la locura de no saber qué hacer, no han descubierto las cosas buenas de la vida. Andan locos con sus manos de cinco dedos que se agitan llenas de nervios.
      Corren de un lado para otro, y antes se comían las uñas, pero ahora los dioses les han dado un instrumento para hacer textos sin sentido, que mandan a todos lados, como cadenas religiosas que calman las ansias de no sé qué.
      Esos seres que andan como ciegos en el mundo, no han descubierto las linduras de la naturaleza, la música que se ha hecho y las letras impresas, que dicen tanto. ¿Y qué podemos decir del amor, que hemos olvidado?
      Antes, en las cortes, alguien tuvo la feliz idea de regalar algo vivo. Y ése fue el instrumento que calmó la locura. Eran gatos llenos de pulgas.
      Entonces, los desesperados, supieron qué hacer con sus dedos. Dedicaron sus tiempos de tristeza y abandono al acto de matar pequeños y desamparados insectos.
      Pobre vida la de las pulgas. Tan efímera, tan corta.
      (Cuando los felinos se quedaban sin bichos, se les aventaba desde una torre del castillo, y por ahí iban a dar, entre yerbajos, piedras y arena. Luego se iban a las casas de la gente pobre, y ahí se conformaban con alguna sobra de comida… Con el tiempo esos gatos se volvían a llenar de pulgas y estaban listos para regresar a las cortes.) 

 

Eduardo Rodríguez Solís (D.F.) ha publicado libros de teatro, cuento y novela. Fue el primer editor de la revista Mester, del Taller de Juan José Arreola. Ha recibido reconocimientos nacionales por Banderitas de papel picado, Sobre los orígenes del hombre, Doncella vestida de blanco y El señor que vestía pulgas. Su cuento San Simón de los Magueyes ha sido premiado y llevado al cine por Alejandro Galindo, con guión de Carlos Bracho. Su obra de teatro Las ondas de la Catrina ha sido representada en muchos países, así como en Broadway, New York. Actualmente vive y trabaja en Houston, Texas. (erivera1456@yahoo.com)

Thursday, February 21, 2013

YO FUI ESE HOMBRE CUANDO ERA UN NIÑO


Besos

Por José Manuel Domínguez

A Nara Mansur, leyendo su poema Si yo fuera un hombre y tuviera frente a Nastasia Kinski


Yo fui ese hombre que la tuvo entre sus brazos
había crecido de golpe hasta la altura de mi ombligo
creo que eso era con lo que yo soñaba
era ella, yo era yo
era Nastasia, la Kinski, la pantera
no cabe dudas
con su mirada oscura y un libro de poemas inventado
con su invitación a pasteles finos y lenguas delicadas
su inclinación para recoger algo del piso,
y yo miope torpe sin ver nada, nada, nada
un paseo en bicicleta al Botánico de ese tiempo
de cuando estuvo de paso por la habana
los amigos me dijeron que le tuviera miedo
que podía secuestrarme y hundirme hasta el pescuezo
o empujarme al estanque de limo verdoso
y nada pasaría si ella me mataba
no sabrían nada, la PNR no haría nada
era famosa, bella y embrujada
no cabía dudas
era capaz de soltarme a su pantera negra, amaestrada
un escandalillo siempre viene bien a la fama
tal vez eso era lo que escondía en su mirada
una larga lista de mancebos sepultados
y en el pelo, alfileres
que enterraba en su cabeza para borrar las huellas.

La Nastasia es una leyenda viva, ten cuidado
y no te olvides del lugar perfecto
ten cuidado
de haber perfumado antes tu aliento
es imperdonable excitarse si se sienta en tus piernas
a pesar de todo, es una dama
la ropa más bonita, como para la ocasión, vaya
el calzoncillo blanco, el rojo, el negro
y ponte un short que no tengas
que no fuera el mío, que fuera prestado
(el mío estaba roto, viejo, gastado)
y que al final no fuera,

que la dejara plantada
podía acabarse todo, la historia del mundo, del amor y de una raza.



José Manuel Domínguez es director de teatro, poeta y narrador. Estudió dirección y actuación en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Se estableció en Miami, Florida, en el año 2000. Le acompañan en su vida dos mujeres extraordinarias: su esposa Marángeli y su mamá Loli, así como su perro Sombra.

Monday, February 18, 2013

PUBLIC RELATIONS


 
 
 
Por Nara Mansur
 
De su poemario Un ejercicio al aire libre (2004)
 
 
Me cuesta trabajo hacerme entender:
un día hablaste de mi piel transparente
yo pienso en los muslos atravesados por líneas azules
venas que no pueden respirar, quietas en su jaula.
No dejo de mirarme las piernas, los barrotes
no dejo de buscar espejos nuevos, diferentes.
Veo a través de tus palabras tu mirada depositada sobre mi piel.
Cuando tú me dices muchacha de sangre azul
no sé si te refieres a algo genético como un defecto o un don
o a un lugar común de los elogios de los novios.
Me dan pena las palabras ampulosas
incluso las de los enemigos
las tuyas me dan vergüenza
se colocan en un lugar parecido a tu balcón
encima de las casas viejas de San Telmo.
¿En qué piensas?
¿Existen las ruinas, la arquitectura, existes tú?

 

Nara Mansur es poeta, autora de textos para la escena y crítico teatral. Ha publicado los poemarios Mañana es cuando estoy despierta (2000) y Un ejercicio al aire libre (2004). Recibió el Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén 2011 por su cuaderno Manualidades así como el Premio de la Crítica Literaria 2011 por su libro Desdramatizándome. Cuatro poemas para el teatro. Sus textos Ignacio & María y Charlotte Corday. Poema dramático han sido llevados a escena por los grupos Teatro D’Dos y la Guerrilla del Golem. Actualmente es colaboradora del Estudio Teatral El Cuervo que dirige Pompeyo Audivert en Buenos Aires.

Thursday, February 14, 2013

SMILE

 


 
 
I have decided to give many special gifts to myself today: my mom –who was recently spared from a car accident by the loving hand of God-, my little brother and sister, my dad, my godmother Lenny and her husband Rafo, family members living in Cuba, my faithful friends, the skies, the clouds, the breeze, music, strawberries, squirrels, my favorite pastors and the most beautiful church in the world, ideas, creativity, love, joy, peace, health, strength, and most of all, Salvation in the name of Jesus. All the other gifts might have surrounded me before him, but without Jesus, none of them would’ve probably been made really available to me. I am saved! Once, I saw not one but two rainbows in the sky when everybody else was sleeping on my plane. So, I can trust God to do it his way and simply be myself. Happy Valentine’s Day!
 

Tuesday, February 12, 2013

GARABATO No. 3


Eduardo Rodríguez Solís: Esta es la foto del gatote
 

     
 Por Eduardo Rodríguez Solís


      Tiene tres días de no aparecerse en la mañana. Se trata de un gato vagabundo, que nació con nosotros. Es rayado a medias, con partes blancas, con una marca “acaracolada” a los lados, espiral que también tiene su hermana, aunque su mamá es tigresa completa.
      Es un gato fuerte, bien comido, seguro tiene varias casas, se mueve como un verdadero tigre de Bengala, o gato montés. Casi no maúlla, quizás porque nunca recibió lecciones para ello.
      Le gusta que lo toquen y lo acaricien, pero no le agrada tanto. Es entonces huraño y a veces trata de darte un manotazo con sus garras bien filudas. Ah, pero eso sí, cuando traes desayuno, se tira al suelo y se revuelca, y se incorpora y va hacia ti, y se te unta, porque le gusta sentirte.
      Una vez, dormido, le tome una foto. Ahí parece un animal de la selva.
      Ahora, que tiene tres días de desaparecido, me he puesto a pensar en lo que habrá pasado.
      Hay que imaginar… A lo mejor una dueña afroamericana, que supongo tiene (porque los gatos tienen varios dueños, aunque cada amo piensa que ese gato es de uno, y nada más) se sacó la lotería y se fue a pasar unos días a Hawaii, dejando al gatote encargado con una abuelita, igual a la que aparece en algunas cajas de cereal (viejita bonita, que ayuda a todos).
      Porque yo no creo que haya terminado el felino como manjar de B.B.Q. La crisis no ha llegado a tanto.
      En fin, se le extraña a ese gato “chato, barato”, fuerte como Casius, que a veces se ha mostrado con signos de recientes peleas.
      Pero el mundo, gracias a los cielos, está lleno de gatos, perros, mariposas y hasta cucarachas, que viven con nosotros, porque así son las leyes divinas de los dioses antiguos y modernos.
      Termino este garabato recordando un juego de escuela.
      Poste de metal, con cuerda amarrada arriba, con una pelota ovalada al otro lado, que se golpea y se va enrollando en el poste (al juego le decían “espiro”, de espiral).
      Espiral que también nos hace pensar en el trazo de vuelo de los “voladores de Papantla”, que giran y enrollan su cuerda en un palo alto, al son de un tambor y al dulce chillido de una chirimía.
      Espiral que se parece a la vida errante de ese gato desaparecido (al que se extraña).
      Ah, qué garabato que escribo, imaginando el interesante rostro del felino perdido, escuchando las “gymnopedias” fascinantes que Erik Satie elaboró para el piano hacia los últimos años del 1800.



Eduardo Rodríguez Solís (D.F.) ha publicado libros de teatro, cuento y novela. Fue el primer editor de la revista Mester, del Taller de Juan José Arreola. Ha recibido reconocimientos nacionales por Banderitas de papel picado, Sobre los orígenes del hombre, Doncella vestida de blanco y El señor que vestía pulgas. Su cuento San Simón de los Magueyes ha sido premiado y llevado al cine por Alejandro Galindo, con guión de Carlos Bracho. Su obra de teatro Las ondas de la Catrina ha sido representada en muchos países, así como en Broadway, New York. Actualmente vive y trabaja en Houston, Texas. (erivera1456@yahoo.com)

Thursday, February 7, 2013

EL MAR DE NOCHE


 
Mr. Diego Molina: (Untitled)

 


Por José Manuel Domínguez



El mar de noche se ha vuelto peligroso
mucho más de lo que ha sido siempre
de lo que fue cuando éramos niños
por entonces se guardaba los misterios en la orilla
y en lo tibio de la arena reposada
era infantil, y con los gritos se encrespaba
o con el viento de las alas de los pájaros
que bajaban a buscar peces que ahora son monstruos.


El mar se ha vuelto un enemigo
un sitio esquivo, una fractura
que no entra ya en mis planes ni en mis juegos
ni en las salidas a celebrar la vida
en la explosión de los amigos, de lo banal, lo trascendente
de lo que había que buscar a ultranza para ser o no ser
ahora es un lugar a contemplar de lejos
del que ignoro su presente y su futuro
sus nuevas adquisiciones, sus conchas, sus veleros
sus erizos, sus sirenas, sus misterios
sus navíos fantasmas con luces que se apagan
el Lord Blunny y el Holandés Errante
que ya no vienen más a visitar mi casa.


¿Y qué fue de sus ahogados hermosos
los más hermosos del mundo
hinchados y violetas, mordidos por estrellas?
Ahora arrastra muertos que antes no arrastraba,
hundidos hasta el cuello, con la nariz por fuera
para que puedan respirar aún después de muertos
y tenga que voltearme cuando soplen en mi cuello
y me recuerden libros, lugares, otros muertos
el mar se escapa cada tarde, cada noche
y vuelve siempre a horas diferentes
con su ritmo habitual y sus tormentas
desmintiendo promesas de que será rizado
con marejadas más peligrosas, más parecidas a la muerte
se escapa y vuelve siempre, pero cada vez más lejos,
más triste en lo que canta, en el susurro de las olas
o serás tú, mi forma de verlo
o seré yo, contigo en la distancia.

 

 



José Manuel Domínguez es director de teatro, poeta y narrador. Estudió dirección y actuación en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Se estableció en Miami, Florida, en el año 2000. Le acompañan en su vida dos mujeres extraordinarias: su esposa Marángeli y su mamá Loli, así como su perro Sombra.


 

Friday, February 1, 2013

GARABATO No. 2


     
Luz
 


 
Por Eduardo Rodríguez Solís     


      En un sueño, yo botaba de lo lindo. Pegaba en el suelo y me elevaba hasta casi las nubes y luego bajaba, siguiendo las leyes de Newton. Yo era de plástico o de hule y tenía en mi cuerpo redondo franjas azules y blancas. Y cuando quería sacaba de no sé dónde, manos, brazos, pies y piernas, y me movía por todos lados, como buena pelota que era… Porque yo era una pelota que botaba, como perfecto juguete de niño.
      Y recordaba en mi sueño, los tiempos en que me pusieron en una juguetería. Ahí estaba yo, pelota de franjas azules y blancas, entre compañeros del mismo dolor (pelotas todas), esperando que algún niño me deseara con vehemencia… Pero a todos se llevaban, menos a mí… Estaba yo lleno de mala suerte.
      Hasta que me llegó la hora. Un hombre de mediana edad me estaba comprando para su hijo… Este quería un balón de fútbol soccer, pero no había  dinero para tan preciado objeto redondo. Sólo había billetes para una simple pelota con rayas azules y blancas.
      Pero en el largo sueño que experimentaba, el niño, decepcionado por el regalo recibido, me arrojó dentro de un closet. Y ahí quedé yo, pelota de franjas azules y blancas, abandonada en la oscuridad.
      Fueron varios días los que permanecí en ese espacio reducido. Pero no todo fue tristeza en mi alma, porque unos soldaditos de plomo me descubrieron y me estuvieron pateando, de un lado para otro, entre risotadas y gritos de júbilo… Yo, bien feliz que estaba, porque era el centro de la atención de aquellos jugadores de plomo.
      En uno de aquellos encuentros, en la plena oscuridad del closet, uno de los soldaditos de plomo me contó que una vez había soñado en ser un soldado de verdad, pero, al final, me dijo que él prefería ser soldadito de plomo, porque ahí la muerte era de mentiras.
      Y resulta que un día, el niño que quiso un balón auténtico de fútbol soccer, y sólo tuvo de regalo una miserable pelota de hule (que soy yo), fue con sus amigos a un parque, donde se jugó contra niños de otro lado de la ciudad. Y se había jugado como media hora, sin anotaciones de gol, cuando alguien pateó con fiereza el balón de la discordia, y el esférico de auténtica piel, brincó la barda de un camposanto y se perdió entre las tumbas.
      Fue entonces cuando el niño de nuestro cuento, levantó la mano y dijo con voz firme que él tenía una pelota azul y blanco, que podía servir para terminar el juego que estaba a medias… Y se fueron todos a la casa del niño a buscar la pelota… Y que me agarran y que me llevan entre ellos, de regreso al parque.
      El árbitro pita su silbato y se reanuda el encuentro. Y yo, pelota de hule con rayas azules y blancas, me lleno de felicidad porque me estoy convirtiendo en un balón de fútbol soccer… Y resulta, señores y señoras, que ganamos el juego, porque el centro delantero de nuestro equipo tira un penalty y, todos gritamos de felicidad (hasta la pelota azul y blanca que soy yo)… Y el nuevo balón, después de meterse a la portería contraria, da un bote extraño, y sale volando por los cielos, y se va con los vientos hasta la ciudad de Roma, y cae, botando varias veces, en el mero centro del Circo Romano…
      Se viven los tiempos antiguos, y las tribunas del Circo están llenas de gente. Saben que yo, pelota azul y blanco, se va a enfrentar con un león hambriento, que está enjaulado. Se me ha arrojado una cobija gris, y yo, temeroso, echo fuera de mi cuerpo mis extremidades… La gente ruge, como el león, y se abre de pronto la reja.
      El león ataca, y poco a poco, desprende de mi cuerpo manos, brazos, pies y piernas. La sangre que sale de mí se revuelve con la arena gris del circo. Parece que la vida se me va de las manos…
      Más tarde, lo que queda de mí, está en una caja de madera, que no tiene tapa. Estoy a las afueras de un templo católico, en la ciudad de México, y la gente que pasa me arroja monedas. Y toda esa fortuna cae dentro de una lata vacía de frijoles negros.
      Mis heridas se han cerrado y ahora soy un monigote que no tiene brazos ni piernas… Un monigote que vive de sus recuerdos y de sus sueños…



Eduardo Rodríguez Solís (D.F.) ha publicado libros de teatro, cuento y novela. Fue el primer editor de la revista Mester, del Taller de Juan José Arreola. Ha recibido reconocimientos nacionales por Banderitas de papel picado, Sobre los orígenes del hombre, Doncella vestida de blanco y El señor que vestía pulgas. Su cuento San Simón de los Magueyes ha sido premiado y llevado al cine por Alejandro Galindo, con guión de Carlos Bracho. Su obra de teatro Las ondas de la Catrina ha sido representada en muchos países, así como en Broadway, New York. Actualmente vive y trabaja en Houston, Texas. (erivera1456@yahoo.com)