Sunday, May 19, 2013

GARABATO No. 10






Por Eduardo Rodríguez Solís


      Se acerca a la ventana y trata de entender el paisaje que se ve. Entre los árboles hay muchos monos araña que brincan y llaman la atención. Se trata de changos que provienen del trópico, de lugares muy soleados y cercanos al mar.
      Se viste con rapidez y se moja la cara para bien despertar. La noche ha sido de muchos sueños, pero se ha dormido profundamente. Baja las escaleras de dos en dos y sale de su casa sin permiso. Quiere hacerse amigo de los monos araña.
      El capitán Mustafá, quien es el dueño de todos esos animales escandalosos, le ha dicho que sus changos son muy sociables. Por eso va corre y corre hasta donde están esos árboles.
      Él es un muchacho joven, pelirrojo, que le gusta la aventura. Siempre anda inventando qué hacer en los días aburridos, que son muchos en su vida.
      Cuando llega a su destino, los changos araña le hacen rueda, y brincan, como buscando pelea. Entonces el joven pelirrojo busca palabras para explicar su sano comportamiento, pero los changos no entienden su idioma.
      En las caras de los monos araña hay furia, pues piensan, si es que piensan estos animalitos, que el pelirrojo ha llegado a causarles daño. Es que de sobra saben, si es que saben los monos, que el hombre siempre los ha tratado mal.
      El pelirrojo se asusta y empieza a correr como un gamo. Va perseguido por una manada de changos y se imagina que su vida está acabando. Brinca piedras y salta arroyos y está lleno de desesperanza. Su corazón casi se le sale.
      Entra a un túnel oscuro y ahora parece que va solo en su carrera.
      Sale a la luz y camina con sus pies descalzos. Hay vidrios y tornillos y tuercas en el suelo, pero no se sienten. “La vida está cambiando”, piensa.
      Llega a su casa y se llena de tranquilidad. Ahí se puede respirar a gusto.
      Sube las escaleras y se encierra en su cuarto. Se mira las manos y no puede creer lo que le sucede.
      Va al baño y se planta frente al espejo que está del piso al techo. Ya no es el mismo. Ya es otro ser viviente.
      Ahora es un mono araña.


Eduardo Rodríguez Solís (D.F.) ha publicado libros de teatro, cuento y novela. Fue el primer editor de la revista Mester, del Taller de Juan José Arreola. Ha recibido reconocimientos nacionales por Banderitas de papel picado, Sobre los orígenes del hombre, Doncella vestida de blanco y El señor que vestía pulgas. Su cuento San Simón de los Magueyes ha sido premiado y llevado al cine por Alejandro Galindo, con guión de Carlos Bracho. Su obra de teatro Las ondas de la Catrina ha sido representada en muchos países, así como en Broadway, New York. Actualmente vive y trabaja en Houston, Texas. (erivera1456@yahoo.com)

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