Monday, February 6, 2012

HORA DE LA MERIENDA



Por Nara Mansur

De su libro Manualidades, por el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén 2011.


Otra vez abuelo se muerde la lengua comiendo
mermelada de higo y queso crema.
Otra vez le saca brillo a los zapatos de Dinorah,
sus sandalias negras siempre un poco demasiado sucias
por el polvo de Víbora Park. Pero a ella le da
un poco de pena. Talco, talco, pata, pata, Emilia.
Dulces que resbalan: higos, duraznos, banana, pera
y también la calabaza y el boniato.

Cuánto temblor seguido de rutina y sueño. Cuánta hambre
y deseo de algo dulce. Cuánta aglomeración y ligereza.
Cuántas compotas y jugos. Cuántos platicos redondos
reunidos y cucharas y galleticas de plástico.
Que no brote una risa con prótesis y fatiga.
Comienza a saltar entonces la cuchara sin ton ni son.
Comienza a saltar Emilia en su butacón,
un cauce un miedo una caída, se asusta la mamá.
Río sin luna alúmbranos otra vez.
Agua demasiado caliente o demasiado fría. Plástico
que parece acero porque te pincha.
Verruga, lunar, roncha, mancha.
Emilia
se ha virado arriba la mermelada.
Abuelo grita de dolor.


Nara Mansur es poeta, autora de textos para la escena y crítico teatral. Ha publicado los poemarios Mañana es cuando estoy despierta (2000) y Un ejercicio al aire libre (2004). Recibió el Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén 2011 por su cuaderno Manualidades así como el Premio de la Crítica Literaria 2011 por su libro Desdramatizándome. Cuatro poemas para el teatro. Sus textos Ignacio & María y Charlotte Corday. Poema dramático han sido llevados a escena por los grupos Teatro D’Dos y la Guerrilla del Golem. Actualmente es colaboradora del Estudio Teatral El Cuervo que dirige Pompeyo Audivert en Buenos Aires.


Saturday, February 4, 2012

EN EL ARENERO


Liliam Domínguez: Sueño embotellado
http://www.liliamdominguez.com./



Por Nara Mansur

De su libro Manualidades, por el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén 2011.


Ahora te toca a vos.
Y se le llenaron los ojos de lágrimas
buscando en los cajoncitos de la abuela
el sorete escondido, el resto del sándwich de queso,
y es que piensa la engorda, que le sube el azúcar.
Ya está y se hace pipi en la cama.
No tengo hambre y cierra la boca y hociquea
con la guardia en alto, con la frente en alto.


Ese mérito no disminuye a un hombre --pienso--
y menos a un bebé, a una niña tan pequeña como Emilia.
No desmerece servir la mesa ni lavar los platos,
ni barrer las sobras ni tratar de ahorrar lo que se pueda.
Y sufrir un poco y por los otros
te hace más grande, creo.
Pero no vayas a medirte a la pared porque la marca
puede ser la misma. La misma de la última vez.


Qué mansos los besos, qué paseo diferente cada vez
aunque vayamos a la misma plaza y veamos a las mismas palomas
¿Las mismas palomas? ¿Los mismos caballos del carrusel?
¿Los mismos autos en la calle?
¿La misma niña y la misma mamá?


Ahora le toca a Emilia subir a lo alto del tobogán y decir qué ve.
Qué habrá escondido por aquí cerca,
qué peligros, qué cosas deliciosas.
Qué granos de maíz no encontró aún la paloma marrón
que revolotea con hambre desde abajo,
en la arena.




Nara Mansur es poeta, autora de textos para la escena y crítico teatral. Ha publicado los poemarios Mañana es cuando estoy despierta (2000) y Un ejercicio al aire libre (2004). Recibió el Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén 2011 por su cuaderno Manualidades así como el Premio de la Crítica Literaria 2011 por su libro Desdramatizándome. Cuatro poemas para el teatro. Sus textos Ignacio & María y Charlotte Corday. Poema dramático han sido llevados a escena por los grupos Teatro D’Dos y la Guerrilla del Golem. Actualmente es colaboradora del Estudio Teatral El Cuervo que dirige Pompeyo Audivert en Buenos Aires.


Sunday, January 29, 2012

EL MUNDO DISTANTE DE LOS NIÑOS

Liliam Domínguez: Home Revolution, C-Print
http://www.liliamdominguez.com./



Por Eduardo Rodríguez Solís


      Un niño abre los ojos al mundo y va haciendo su universo. Observa todo y va archivando datos en su cabecita. Poco a poco uno se va formando, pero esta metamorfosis es benigna cuando hay mucha colaboración de los padres. Y cuando el hombre huye de la escena del crimen, y la mujer se queda sola en el campo de batalla, las cosas tienen sus bemoles.
      Ayer, dos niñas, casi dos ángeles, llegaron a visitarnos. Kathy de tres años y su hermana Isabella, de cinco. Kathy es parlanchina a morir. Es una cotorrita encantadora. Su hermana Isabella, es muy retraída, extremadamente silenciosa.
      Yo les mostré una tortuguita, del tamaño de una moneda de a dólar. Kathy, con un dedo, la tocó. Kathy dijo, al ver a la tortuga en el agua, que ella sabía nadar. A Isabella le tenías que sacar las palabras con tirabuzón.
      Ellas son hijas de un muchacho “nocrecido”. El hombre tiene alma de niño y su espíritu es todavía de teenager. La madre es dominante, y es la que lleva la batuta en la familia.
      Hay otra niña que ha crecido como una torre. Ahora vive en California, cerca de San Francisco. Cuando chica, cuando tenía como ocho años, escribió en su diario: “March 8, 2005. I will trun 8.” En lugar de poner turn, colocó trun… En otra página, esta niña llamada Alicia, anotó: “March 9, 2005. I do nothno”. No hizo nada ese día.
      Esta niña se ha desarrollado de milagro, gracias a los cuidados de las abuelas. Es un portento y tiene que llegar muy lejos. Su mamá, aunque vive, es inexistente para ella. Su padre, por andar en el surf marino, se quedó paralítico.
      Otros sucesos curiosos, que hay que observar con buenos ojos, ocurrieron en las vidas de dos niñas que ahora son tremendas escritoras. Una vive en el Canadá y la otra en Cuernavaca. La muchacha del Canadá es hija de un director de orquesta sinfónica y de una pianista de concierto.
      Un día, cuando esta niña era una pildorita, íbamos caminando por las calles de la ciudad de México, con una bolsa de lona que contenía una perrita salchicha. El animalito estaba bien dormido. Y se le advirtió a esta pildorita y a otra niña no decir nada de lo que llevábamos en la bolsa. Y así nos metimos en un restaurante, medio de postín. Ordenamos nuestra comida, y la pildorita, hoy canadiense, dijo en voz alta: “Señor mesero, no vaya a pensar que en esta bolsa roja traemos a una perrita dormida, ¿eh?”
      La otra niña, que hoy vive en Cuernavaca (y que es mi hija), una vez escuchó una cosa, y tuvo un enredo en su mente.
      En la ciudad de México, nosotros vivíamos en una zona muy popular. Estábamos en unos edificios multifamiliares (así les dicen). Nuestro nido estaba en el Edificio 57, Entrada B. Cerca de allí, había un centro comercial llamado Aurrerá, con tremendo estacionamiento para los autos. Y, en otro terreno, estaba un tendejón color azul, que era la Conasupo (una tienda con piso de tierra de la Comisión Nacional de Subsistencias Populares: Conasupo). Ahí, entre otras cosas te vendían leche muy barata, en bolsas de plástico. Muchos pobladores no se metían a comprar en ese tendejón. Le tenían miedo al “qué dirán”. Pensaban que ese lugar era para los muertos de hambre… Y ellos no eran de esa estirpe.
      Yo decía: “Voy a comprar leche Conasupo.” Y me salía del departamento y regresaba con la leche. Y la niñita saboreaba ese producto de la vaca.
      Una vez fuimos a un restaurante “elegantioso”, y la niña pidió un vaso con leche. Y cuando se lo sirvieron, preguntó: “Señor mesero, ¿esta leche tiene Asupo?”
      Todos vivimos esa edad dorada, edad de cuento de hadas, edad de sueños y ensueños… Edad que se nos fue de las manos, en este torbellino de la vida moderna. Fuimos niños y algunos nos quedamos “nocrecidos”, pero la vida, bien o mal, siguió su camino.
      A entender entonces el proceso del crecimiento. A tratar entonces de entender los recovecos del universo infantil. A considerar a los niños como seres completos, que están abriendo los ojos. A brindarles la ayuda que necesitan.   

      

Eduardo Rodríguez Solís (D.F.) ha publicado libros de teatro, cuento y novela. Fue el primer editor de la revista Mester, del Taller de Juan José Arreola. Su cuento San Simón de los Magueyes ha sido premiado y llevado al cine por Alejandro Galindo, con guión de Carlos Bracho. Su obra de teatro Las ondas de la Catrina ha sido representada en muchos países, así como en Broadway, New York. Actualmente vive y trabaja en Houston, Texas. (erivera1456@yahoo.com)

Friday, January 27, 2012

LA OFICINA DE MAMÁ





Por Nara Mansur

De su libro Manualidades, por el que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén 2011.


Trata de equilibrar niños, trabajo y casa. Ya sabemos que es difícil, pero si lo haces todo en un mismo espacio, seguro te van a surgir distracciones miles. No puedo tener una niñera ni un familiar o un amigo/a durante mis horas, todas las horas, cuáles horas. Buscar apoyo de la niña para que organice su propio cuidado y no se lleve todo a la boca ni sea tan temeraria como parece. Pido ayuda concreta a mi hija: le digo que coma, que es necesario para la belleza, para la salud, para la alegría… ¿no son todas la misma cosa?
Trabajar para tener dignidad, para poder tener sueños solos y con alas propias. Es mejor no seguir pensando en que la gente debería ser como otra gente que conocí, tiempo atrás; esas personas murieron, esas personas eran mis abuelos y siempre tenían ganas de estar conmigo, de enseñarme cosas. Cuando estés trabajando, le digo, no te distraigas pensando en cosas (inútiles).

Reconoce qué parte de tu cuerpo, mamá, es la que usas para pensar:
-- Las manos, me parece.

Si la bebé está dormida, ¿por qué salta mamá de alegría, por qué habla sin parar, por qué ruge, grita, quiere pintar las paredes, cambiar las sillas, hacer otra vez más café?
No te distraigas con mis juguetes. No juegues sin mí (son tazas de plástico, animales de peluche). No te distraigas barriendo el piso (no barras los juguetes ni tus viejos apuntes). Cocina doble, triple. Congela tus dudas esta semana. Este no es el momento de producir un resultado. Este no es el momento ideal.
Mamá lo guarda todo arriba, en una esquina, en espera de que se vayan todos un rato, aunque le preocupa el aislamiento, el ritmo perdido. (Un niño pequeño no suele ofrecerte muchos comentarios elogiosos, dice el manual). Y también: una oficina llena de gente ofrece más privacidad que estar a solas en tu casa con tu pequeña hija.
Entonces, ¿cuáles son las ventajas de quedarse en casa con la bebé y no trabajar?
A mí nadie me va a hacer un cuento de ti. Yo solita me voy a maravillar, voy a estar siempre aquí, a tu lado, mirándote.


Nara Mansur es poeta, autora de textos para la escena y crítico teatral. Formó parte del Departamento de Teatro de la Casa de las Américas, siendo primero redactora y después jefa de redacción de la revista Conjunto. Ha publicado los poemarios Mañana es cuando estoy despierta (2000) y Un ejercicio al aire libre (2004). Recibió el Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén 2011 por su cuaderno Manualidades así como el Premio de la Crítica Literaria 2011 por su libro Desdramatizándome. Cuatro poemas para el teatro. Actualmente es colaboradora del Estudio Teatral El Cuervo que dirige Pompeyo Audivert en Buenos Aires.

Saturday, January 21, 2012

SERVING FREEDOM: A BRIEF ESSAY ON A PIRATE'S TRUTH




                              But what a ship is... what the Black Pearl really is... is freedom.
                             Captain Jack Sparrow in Pirates of the Caribbean: The Curse of the Black Pearl


Intriguing, eye-catching specimens, pirates and privateers have never ceased to exist. Many of us have probably heard about famous historical figures such as Benito de Soto, Nathaniel North or Sir Francis Drake who became very recognized in the English-speaking world for having circumnavigated around the earth as well as defeated the Spanish Armada in 1588. According to research, Drake detested the Spanish and possessed a febrile desire to obtain riches from them. He was considered a heartless pirate in the eyes of the Spanish and a “privateer” by English historians. There exists a common, prefabricated thought that regular pirates proceeded in criminal and immoral ways, randomly assaulting, killing, and stealing commodities from another ship’s crew. In contrast to pirates, privateers may have even been regarded as devoted and patriotic fellows as they held a Letter of Marque (lettre de course) that legally authorized them to capture “enemy” ships, which, later on, would face the courts for judgment and trade. It all had to do with the question of holding a permissible license -to assault, to steal, and to kill. Liars, privateers must have been none other than the same old pirates whose hardhearted actions had become deviously embraced by political powers.
Current privateers operate in the same blurred, dishonest fashion than their predecessors did. They seem to act in the name of Justice, and all the while they steal, manipulate and/or destroy people’s souls in order to secure and position themselves, social, political and financially. Are we to call them privateers or Pharisees? I’ve read about a man who was imprisoned many years for a crime he didn’t commit. Authorities had offered him freedom if he would’ve lied by admitting that he did it. But, the man refused to lie. He stood on the truth and stayed where he was. Eventually, evidences proving his innocence were found and he was set free at the age of 50. (I would dare say that he had been freed from the moment that he decided to hang on to the truth even though he felt subjugated by his circumstances). Yet, something in the man changed while he was in prison. He had become a light heavyweight champion, and two years after having been released, he won an important fight in a professional boxing competition, which inspired him to keep pursuing his dreams.
If I were to choose, I’d rather be a pirate than a privateer. Despite what moral, decent, and legalistic people think, some pirates worked and still continue to operate in faithful and caring manners, at least with their people. They say that earlier pirates had an intrinsic, unadulterated model of organization that resembled a democratized society. A modern pirate, for instance, might willingly sacrifice himself, not with the aim of collecting more wealth or to assure a social standing as a treacherous, self-interested privateer. On the contrary, a caring pirate would go through a process of disguise, which often ends up a very aching, distressing and misunderstood procedure, for the purpose of freely serving his people. Having the opportunity to meet a thoughtful pirate, in battle to share his gathered treasure –money, influences and stories that are as cunningly fictional as they are unfeigned- with the less fortunate is a blessing, a mind-blowing gift. Gaining access to gentle pirates is not easy, but we can be sure that they exist. If we opened our eyes, we would begin to learn the invisible yet priceless means, with which they contribute to adding to and enhancing our lives in this day and age.